El consultorio médico al que debo asisitir para tratar una dolencia muscular, queda en Pérez Bonalde, en Catia. Debo estacionar
el carro a unas cuatro cuadras del sitio y caminar por el boulevar o lo que queda de él. Que horrible. Cuánta gente, cuanta desidia.
Cuantos olores terribles, cuantos niños trabajando, cuantos huecos en las calles,
cuanta basura, aguas sucias y hace mucho calor. En contraste, unos tomates de unos
colores bellísimos, verduras abundantes e intensas, frutas frescas y hermosísimas. Hay café,
leche y granos, cosas que no se encuentran en los supermercados. Los buhoneros
venden Nursoy y otras fómulas infantiles sin contar que hay ropa, calzado, cosméticos y
todo lo demás. Pero noto en los rostros fatiga, tedio y hay en el tono del "A la orden" un aburrimiento de cazador. Muchas personas tienen actitud de "dispuesto a todo" para defender con sangre el mínimo espacio que han ocupado a troche y moche. Hay un ruido infernal, muchísimos mendigos y policías. En fin..un caos donde los que viven en él tienen sus propios códigos y su propio sistema. Y esa parte de la ciudad, también es Caracas.
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